30 de octubre de 2016

NADARÍN

Esta semana pasada, hemos trabajado en clase el cuento de Nadarín.
 


En un rincón perdido del mar vivía feliz un banco de pececillos. Eran todos rojos. Solo uno de ellos era tan negro como la concha de un mejillón. Nadaba más rápido que sus hermanos y hermanas. Se llamaba Nadarín.
La historia de Nadarín, como todos los libros de Leo Lionni, invita a pensar y aprender valiosas lecciones vitales. El valor de la diferencia y el respeto debido a quien -por cultura o aspecto físico- no comparte las características comunes, se refleja en las primeras páginas de este clásico de la literatura infantil de todos los tiempos. Más aún, la superación de los miedos propios, la fuerza de voluntad para disfrutar de lo que nos rodea pese a las adversidades que se presenten y la solidaridad con nuestros semejantes, también se plasman en este relato de gran calidad estética, de frases cortas llenas de figuras retóricas sutiles y sugerentes. Y como emblema de la obra en su conjunto, un mensaje para los lectores: la unión hace la fuerza.
 
En clase de Plástica hemos dibujado nuestros pececillos rojos y hemos formado un gran pez entre todos, al igual que en el cuento.

 
 
 ¡SOMOS UN EQUIPOS!
 
 
Os dejo el enlace a un vídeo del cuento.
 
 


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